¿De qué hablamos en este artículo?
ToggleHay un argumento a favor de visitar las Cuevas dels Hams en octubre o noviembre que no aparece en ningún folleto, y es el más simple de todos: dentro de la cueva da igual el mes.
Ahí abajo hay 20 grados constantes todo el año. La misma temperatura, la misma luz, el mismo lago quieto y el mismo espectáculo musical que en pleno agosto. Lo único que cambia es lo que te encuentras al llegar: menos gente, aparcamiento libre y una isla entera funcionando a otro ritmo.
En esta guía tienes por qué el otoño funciona tan bien, qué precios hay, cómo saber si está abierto el día que quieres ir y unas cuantas curiosidades de la cueva que se disfrutan más cuando no hay prisa.
Lo básico
🍂La visita dura una hora, recorre unos 500 metros por tres cuevas y se entra con pase horario. La entrada de adulto cuesta 18,50 € comprada online y la infantil, de 3 a 12 años, 12,50 €; los menores de 3 años entran gratis. Dentro hay 20 °C constantes todo el año, así que la experiencia de otoño es idéntica a la de verano. De abril a octubre se abre a diario; de noviembre a marzo hay jornadas cerradas, y el calendario actualizado está siempre en la web.
Por qué el otoño es la mejor época
Porque la visita no cambia y todo lo demás sí
Esta es la clave y conviene entenderla bien. En una playa, en un mirador o en una ruta de montaña, octubre es una versión distinta del sitio: otra luz, otra temperatura, otro ambiente. En una cueva no.
Los 20 grados de dentro no dependen del tiempo que haga fuera, y tampoco la humedad ni la iluminación. El agua del lago Mar de Venecia está igual de quieta en noviembre que en julio. Las formaciones tardaron millones de años en llegar donde están y no se enteran de las estaciones.
Así que en otoño no estás viendo una versión menor de la visita. Estás viendo exactamente la misma, con menos gente delante.
Porque en agosto hay cola y en octubre no
En julio y agosto los pases de media mañana se llenan y el aparcamiento se completa temprano. En octubre y noviembre eso se relaja mucho: se aparca sin dar vueltas, los grupos son más pequeños y el guía tiene margen para contestar más preguntas.
Esa diferencia se nota sobre todo en las salas más estrechas. Con un grupo reducido puedes pararte de verdad a mirar los anzuelos, que son finos como un hilo y piden acercarse.
Porque fuera hace el tiempo bueno de Mallorca
Octubre en la isla ronda los 22-24 grados de máxima y el mar sigue templado de todo el verano. Es la época en que se puede combinar cueva por la mañana y playa por la tarde sin el calor que en agosto obliga a esconderse a mediodía.
Noviembre baja algo más, pero sigue permitiendo días de camisa corta, y es cuando la costa este se queda tranquila de verdad. Si estás montando la ruta, en Porto Cristo tienes lo que hay a cinco minutos de la cueva.
Porque es el plan que aguanta un día de lluvia
En temporada de hombro llueve de vez en cuando, y eso desmonta la agenda de cualquiera que venga a Mallorca con la playa en la cabeza.
La cueva es interior. No se moja, no se cancela y mantiene su temperatura llueva o no. Es, literalmente, el plan que mejor funciona cuando el resto del día se ha quedado sin plan.
Precios en otoño: los mismos de todo el año
No hay tarifa de temporada baja, porque tampoco hay experiencia de temporada baja. Los precios de 2026 son estos:
| Entrada | Taquilla | Online |
| Adulto, 13 años en adelante | 19,50 € | 18,50 € |
| Infantil, 3 a 12 años | 13,50 € | 12,50 € |
| 0 a 2 años | Gratis | Gratis |
Comprar por la web ahorra 1 € por entrada y es la única vía de ahorro para el público general. Los menores de 3 años no pagan, con un límite de dos por cada acompañante mayor de 18 años. Y si eres residente en Baleares tienes 2 € de descuento por entrada presentándo el DNI, aunque solo en taquilla.
Si quieres añadir Dinosaurland, que está en el mismo recinto a un paseo de dos minutos, la entrada combinada Dinos & Caves cuesta 26 € de adulto y 20 € de niño online. En otoño funciona bien porque el parque es al aire libre y a 22 grados se recorre mucho mejor que a 35.
El detalle completo de tarifas está en la guía de entradas y cómo llegar.
Cómo saber si está abierto el día que quieres ir
De abril a octubre se abre a diario. De noviembre a marzo hay jornadas cerradas, y por eso en esos meses conviene comprobarlo antes de coger el coche.
Abrimos por la mañana y cerramos a media tarde, pero los días de apertura cambian según el mes, así que el sitio donde mirarlo es el calendario oficial de fechas y horarios, que está siempre actualizado.
Y la forma más rápida de resolverlo: las horas disponibles de tu día aparecen directamente al comprar la entrada. Si el pase se puede reservar, es que ese día hay visita. Eliges la hora que te encaje y ya no dependes de lo que quede libre al llegar.
🎟️Elige tu día y tu pase en tickets.cuevasdelshams.com. Comprando online ahorras 1 € por entrada y llegas con tu hora ya reservada, que en los pases de media mañana es lo que más se agradece.
Qué vas a ver dentro
El recorrido son unos 500 metros a pie por tres cuevas distintas, con un guía que acompaña al grupo, y siempre en el mismo orden.
Se empieza por la Cueva Redonda, que hace millones de años era una cavidad cerrada y hoy está abierta al cielo, convertida en un jardín con aves autóctonas en libertad. En otoño esa primera parada se disfruta especialmente: con 22 grados y sin el sol de agosto, apetece quedarse.
Sigue la Cueva Azul, la más reciente del recorrido, donde se proyecta el documental «Descubriendo el pasado» sobre los primeros habitantes de Mallorca. Aquí están las Columnas de Sansón, las Llanuras de Fra Mauro y el Foso del Infierno, y en el auditorio se proyecta GENESIS, un recorrido visual que va del Big Bang hasta hoy sobre la propia roca.
Y se termina en la Cueva Clásica, con doce galerías, la Sala de las Lechuzas y el lago subterráneo Mar de Venecia, donde se ofrece el espectáculo musical. El agua está completamente quieta y la acústica de la sala hace el resto. Está incluido en la entrada, sin reserva aparte.
Cinco curiosidades de la cueva
Cosas que se cuentan mejor cuando el grupo es pequeño y hay tiempo para preguntar:
- La encontraron buscando otra cosa. En 1905, Pedro Caldentey Santandreu andaba buscando ónix en la zona cuando se topó con la entrada. No iba a descubrir una cueva: iba a por piedra.
- El nombre no es una metáfora. «Hams» significa anzuelos en mallorquín, y describe literalmente lo que hay dentro: formaciones finísimas que empiezan a crecer hacia abajo, como cualquier estalactita, y en un punto se curvan y vuelven a subir. Un gancho. Están en la sala del Sueño de un Ángel y son el diferencial de esta cueva en el mundo. Si te interesa cómo se llega a eso, lo contamos en cómo se forman las estalactitas y estalagmitas.
- La primera sala fue una cueva y dejó de serlo. La Cueva Redonda estuvo cerrada millones de años hasta que el techo cedió. Hoy es el único tramo del recorrido con cielo encima.
- El termostato lo pone la roca. Los 20 grados constantes no son climatización: es la inercia térmica de estar bajo tierra. La cueva ignora el verano y el invierno por igual.
- Se pueden hacer fotos, sin flash, trípode ni palo selfie. Y hay wifi gratis, que en un sitio a esta profundidad tiene su gracia.
Lo práctico antes de venir
El recorrido tiene 217 escalones de subida y 148 de bajada, con puntos de descanso repartidos. Conviene saberlo si viene alguien mayor en el grupo. No se puede entrar con carrito de bebé: hay una zona junto a la taquilla para dejarlo, y en el recinto hay cambiadores.
Sobre la ropa: con 20 grados constantes, en octubre y noviembre vas bien con lo que ya llevas puesto. En agosto la gente entra en camiseta y lo nota; en otoño la temperatura de dentro y la de fuera se parecen bastante.
Estamos en la carretera Ma-4020 de Manacor a Porto Cristo, kilómetro 11, con aparcamiento gratuito en la propia entrada — en otoño, sin la cola de agosto. Sin coche se llega con la línea TIB 401 de Palma a Cala Millor, que tiene parada en el recinto.
Si vienes con niños, el detalle de edades y qué esperar de cada tramo está en la guía para visitar las cuevas en familia.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena visitar las Cuevas dels Hams en otoño?
Sí, y para mucha gente es la mejor época. La visita es idéntica a la de verano porque dentro hay 20 °C constantes todo el año, pero con grupos más pequeños, aparcamiento libre y un guía con tiempo para contestar preguntas.
¿Están abiertas en octubre y noviembre?
De abril a octubre se abre a diario. De noviembre a marzo hay jornadas cerradas, así que en esos meses conviene consultar el calendario oficial antes de ir. La forma más rápida de comprobarlo es intentar comprar la entrada: si hay pases disponibles, ese día hay visita.
¿Hace frío dentro en invierno?
No cambia nada. Dentro hay unos 20 °C durante todo el año, porque la temperatura depende de la roca y no del tiempo que haga fuera. En octubre y noviembre, de hecho, la diferencia entre dentro y fuera es menor que en verano.
¿Hay descuentos en temporada baja?
Los precios son los mismos todo el año, porque la experiencia también. El ahorro disponible es comprar online, que sale 1 € más barato por entrada, y el descuento de residente en Baleares, que son 2 € por entrada presentando el DNI en taquilla.
¿Hay que reservar para el espectáculo musical?
No hace falta reserva aparte: está incluido en la entrada y se ofrece durante la visita, en el lago Mar de Venecia. Lo que sí conviene reservar es tu pase horario, porque los pases tienen aforo y comprando online eliges la hora en lugar de aceptar la que quede.
¿Qué hacer en Mallorca en otoño si llueve?
La cueva es la respuesta más directa: es interior, no se ve afectada por el tiempo y mantiene la misma temperatura. Y si queréis llenar el día, la entrada combinada Dinos & Caves añade Dinosaurland en el mismo recinto.
¿Cuánto dura la visita?
Una hora exacta, recorriendo unos 500 metros a pie por tres cuevas con un guía acompañando al grupo. Con la combinada, calculad unas tres horas para la experiencia completa contando el paso de una instalación a la otra y una parada para comer.
¿Se puede combinar con playa en octubre?
Sí. La playa de Porto Cristo está a cinco minutos en coche, el mar sigue templado de todo el verano y en octubre no hay que esconderse del calor a mediodía. Cueva por la mañana y playa por la tarde es el plan que mejor sale en esta época.
Lo que tiene el otoño
En agosto se entra en la cueva huyendo del calor, con el grupo completo y con alguien detrás esperando para pasar.
En octubre se entra por otra razón: porque te apetece. Y esa diferencia — poder pararse delante de un anzuelo que tardó millones de años en curvarse, sin que nadie te meta prisa — no aparece en el precio de la entrada, pero es lo que la gente recuerda.
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