La Cuevona de los Ardines Asturias | Cuevas del Hams

Cuevas de Asturias: tesoro natural y cultural del norte de España

Asturias tiene dos paisajes, y uno de ellos está bajo tierra. La caliza que forma sus montañas y acantilados está llena de cavidades, y en algunas de ellas hay pinturas que hicieron grupos de cazadores hace más de 30.000 años.

En esta guía tienes las cuevas que se pueden visitar y las que no, qué arte guarda cada una y cómo encajarlas en un viaje. Primero, las cinco que son Patrimonio de la Humanidad. Después, las cuevas naturales que se recorren sin reserva. Al final, cuándo ir, cómo reservar y qué llevar.

Por qué hay tantas cuevas en Asturias

La explicación está en la roca. Buena parte de la región, sobre todo el oriente y los Picos de Europa, es caliza: una piedra que el agua de lluvia, ligeramente ácida, va disolviendo muy despacio. Durante cientos de miles de años esa agua ha abierto grietas, galerías, simas y salas enteras.

Es lo que los geólogos llaman paisaje kárstico. Por fuera se reconoce por los valles cerrados, las dolinas y los ríos que de pronto desaparecen bajo tierra. Por dentro, por las estalactitas y estalagmitas, que crecen gota a gota con la cal que el agua deja al evaporarse. Si quieres entender ese proceso con calma, lo contamos en cómo se forman las estalactitas y estalagmitas.

A esa geología se suma la historia. Durante la última glaciación, la costa cantábrica era uno de los lugares más habitables de Europa, y las bocas de estas cuevas sirvieron de refugio. Por eso Asturias, junto con Cantabria y el País Vasco, concentra uno de los conjuntos de arte paleolítico más importantes del mundo.

Arte rupestre en Asturias: las cinco cuevas Patrimonio de la Humanidad

En julio de 2008 la Unesco amplió la declaración de la cueva de Altamira para crear el conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España». Son 18 cuevas en total, y cinco están en Asturias: Tito Bustillo, El Pindal, La Peña de Candamo, La Covaciella y Llonín, según la lista oficial de la Unesco.

Todas pertenecen al Paleolítico superior, el periodo en que el ser humano moderno ya ocupaba Europa. Las pinturas y grabados más antiguos de la región se sitúan en el Gravetiense, hace más de 26.000 años, y los más abundantes son magdalenienses, de entre 20.000 y 12.000 años.

Lo que representan es casi siempre lo mismo, y eso dice mucho: ciervos, caballos, bisontes, cabras, algún mamut y signos que todavía no sabemos leer. Eran los animales que cazaban y con los que convivían.

Cueva de Tito Bustillo (Ribadesella)

Es la más conocida y la que mejor se visita. La descubrió en abril de 1968 un grupo de jóvenes espeleólogos que bajó por una sima de más de 100 metros, y lleva el nombre de uno de ellos, Celestino Fernández Bustillo, que murió en un accidente de montaña diecinueve días después.

La cueva tiene una galería de unos 700 metros con una docena de conjuntos de arte. El único que se visita es el Panel Principal, con cerca de un centenar de figuras: ciervos, caballos, renos, cabras, bisontes y un uro, pintados unos encima de otros a lo largo de miles de años. Las figuras más antiguas de la cueva superan los 30.000 años; el grueso del panel es magdaleniense.

Otro conjunto famoso, el Camarín de las Vulvas, queda fuera del recorrido para protegerlo. Para verlo, y para entender la cueva antes de entrar, está el Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo, a la entrada.

La visita a la cueva dura una hora, con grupos de 15 personas y 150 plazas al día. Abre de marzo a octubre, de miércoles a domingo, y desde los 7 años. Las plazas se agotan en verano, así que conviene reservar en la web del centro con semanas de margen. Dentro hay unos 13 °C y el suelo está húmedo.

Cueva de El Pindal (Pimiango, Ribadedeva)

Está en el extremo oriental de Asturias, ya casi en el límite con Cantabria, y su entrada es de las más bonitas que vas a ver: una boca que se abre en un acantilado, a pocos metros del mar, junto al cabo San Emeterio.

La galería mide unos 600 metros y se recorren los primeros 300. En las paredes hay ciervos, bisontes, caballos, un pez y uno de los pocos mamuts del arte rupestre de la península, pintados entre hace 18.000 y 13.000 años.

La reserva se hace por teléfono, la edad mínima también es de 7 años y la entrada general cuesta unos 3 €. Al lado está el Centro de Interpretación de San Emeterio y la Cueva de El Pindal, que ayuda a situar lo que se ve dentro.

Cueva el Pindal en Asturias | Cuevas del Hams

Cueva de La Peña de Candamo (San Román de Candamo)

Candamo se descubrió en 1914 y fue de las primeras cuevas con arte de Asturias en estudiarse. Es pequeña, de unos 70 metros, pero tiene un dato curioso: es la cueva con arte paleolítico situada más al oeste de toda Europa.

Sus grabados y pinturas van del Gravetiense al final del Magdaleniense. Durante el siglo XX sufrió bastante, entre visitas sin control, su uso como refugio en la Guerra Civil y restauraciones poco afortunadas, y estuvo cerrada muchos años.

Hoy se visita solo en verano y en Semana Santa, con 45 plazas al día en grupos de 15 y reserva online obligatoria. Antes de entrar hay que pasar por el Centro de Interpretación, en el palacio Valdés-Bazán de San Román, que tiene reproducciones a tamaño real de las paredes de la cueva.

La Covaciella y Llonín: las que no se visitan

La Covaciella apareció por casualidad en octubre de 1994, cuando unas obras en la carretera AS-114, en Las Estazadas (Cabrales), abrieron un orificio que llevaba miles de años cegado. Dentro estaba la mejor colección de bisontes de Asturias, magdalenienses y en un estado excelente.

Precisamente para conservarla, la cueva está cerrada. Lo que sí se puede visitar es su aula de interpretación en la Casa Bárcena, en Carreña de Cabrales.

Llonín, en Peñamellera Alta, se usaba para madurar queso Cabrales hasta que en 1971 se identificaron sus pinturas, con una treintena de figuras animales. Tampoco está abierta al público; parte de sus materiales arqueológicos se exponen en el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo.

El Sidrón, la cueva de los neandertales

No tiene pinturas, pero cualquier repaso a las cuevas prehistóricas de Asturias tiene que pasar por ella. En El Sidrón, en Piloña, aparecieron en 1994 los restos de al menos 13 neandertales, con unos 49.000 años de antigüedad.

Es uno de los yacimientos que más han aportado a lo que sabemos de cómo vivían, enfermaban y comían los neandertales. La cueva no se visita.

Cuevas naturales para recorrer sin reserva

No todas las cuevas de Asturias son de arte rupestre. Hay otras que se visitan por lo que la propia roca ha hecho, y algunas se recorren a pie y sin cita previa.

La Cuevona de Cueves (Cuevas del Agua)

Es la respuesta a quien busca «cueva del agua» en Asturias. El pueblo de Cueves, también llamado Cuevas del Agua, está en el concejo de Ribadesella, a unos 7 kilómetros de la villa, y para llegar a él hay que atravesar una cueva.

La carretera entra literalmente en la montaña y recorre unos 300 metros bajo tierra, entre estalactitas y coladas a las que la gente del lugar ha puesto nombre, como la Lengua del Diablo o las Barbas de Santiago. El paso de coches está reservado a los vecinos, así que la visita se hace a pie, y es gratuita.

La Cuevona de Ardines (Ribadesella)

Está junto a Tito Bustillo, en el mismo macizo, aunque las dos cuevas no se comunican. Su sala principal es circular, de unos 80 metros de diámetro, y tiene una perforación en el techo por la que entra la luz del día desde unos 70 metros de altura.

También tiene arte paleolítico, pero no está en la parte visitable. Lo que se ve es la sala y sus formaciones, y se puede visitar todo el año, algo que no ocurre con las cuevas con pinturas originales.

La Cuevona de Avín y el Museo de la Fauna Glacial (Onís)

En Avín, junto a la carretera AS-114, hay una cueva atravesada por el río Chicu que fue refugio en el Paleolítico y, en los siglos XVIII y XIX, parada de postas con posada y fragua.

Hoy alberga el Museo de la Fauna Glacial de Picos de Europa, con reproducciones a tamaño real de un mamut, un ciervo gigante y un rinoceronte lanudo, y fósiles reales de rinoceronte encontrados en una cueva cercana. Es la visita perfecta para entender qué animales pintaban los artistas del Paleolítico. En verano abre todos los días; el resto del año, con cita previa.

Cueva Huerta (Teverga)

Es la gran cueva de Asturias para quien quiere algo más que mirar: unos 14 kilómetros de galerías, el segundo sistema más largo de la región, y Monumento Natural desde 2002. Alberga además una de las colonias de murciélagos más importantes del norte de España.

Hay una visita familiar de unos 50 minutos y otra de aventura, de unas tres horas, que sigue el cauce subterráneo del río con guía, rápeles y pasos estrechos.

Cómo organizar la visita a las cuevas de Asturias

Cuándo ir

Las cuevas con pinturas originales tienen temporada. Tito Bustillo abre de marzo a octubre y Candamo solo en verano y Semana Santa. En invierno, la opción es combinar los centros de interpretación con las cuevas naturales, que en su mayoría siguen abiertas.

La mejor época es la primavera y septiembre: hay plazas, el tiempo acompaña y los alrededores de Ribadesella y Llanes se disfrutan sin multitudes.

Reservas y cupos

Con arte original, reserva siempre. Los cupos son muy pequeños porque la respiración y el calor de los visitantes alteran el clima interior que ha conservado las pinturas durante milenios. Tito Bustillo se reserva online o en taquilla; El Pindal, por teléfono; Candamo, online.

Los precios son casi simbólicos, en torno a 3-4 € la entrada general, y la edad mínima en las tres es de 7 años.

Qué llevar

Una capa de abrigo y calzado que agarre. Dentro de estas cuevas hay en torno a 12-13 °C todo el año y el suelo suele estar mojado. En las de arte rupestre no se pueden hacer fotos.

Una ruta de un día por el oriente

Si solo tienes un día, haz base en Ribadesella. Por la mañana, Tito Bustillo y su centro de arte rupestre; después, la Cuevona de Ardines, que está al lado, y por la tarde el paseo bajo tierra hasta Cueves. Si te queda otro día, El Pindal y la costa de Ribadedeva cierran el viaje frente al mar.

Preguntas frecuentes sobre las cuevas de Asturias

¿Cuál es la cueva más famosa de Asturias?

Tito Bustillo, en Ribadesella. Es Patrimonio de la Humanidad desde 2008 y su Panel Principal reúne cerca de un centenar de figuras de ciervos, caballos, renos y bisontes. Se visita de marzo a octubre con reserva y en grupos de 15 personas.

¿Qué cuevas de Asturias tienen pinturas rupestres?

Las cinco declaradas Patrimonio de la Humanidad: Tito Bustillo, El Pindal, La Peña de Candamo, La Covaciella y Llonín. Las tres primeras se pueden visitar con reserva; La Covaciella y Llonín están cerradas al público para conservarlas.

¿Qué es la Cueva del Agua en Asturias?

Es la Cuevona del pueblo de Cueves, también llamado Cuevas del Agua, en Ribadesella. La carretera de acceso al pueblo atraviesa la montaña por una cueva natural de unos 300 metros. Se visita a pie y es gratuita; el paso en coche está reservado a los vecinos.

¿Se pueden visitar las cuevas de Asturias en invierno?

Las cuevas naturales, como la Cuevona de Ardines, sí. Las de arte rupestre original tienen temporada: Tito Bustillo cierra de noviembre a febrero y Candamo abre solo en verano y Semana Santa. En invierno conviene comprobar cada cueva antes de ir.

¿Pueden entrar niños a las cuevas con pinturas?

Desde los 7 años en Tito Bustillo, El Pindal y Candamo. Para los más pequeños, las cuevas naturales y el Museo de la Fauna Glacial de Avín son una alternativa mejor, porque se ven animales a tamaño real.

¿Hace falta reservar para ver Tito Bustillo?

Sí. Hay 150 plazas al día en grupos de 15, y en verano se agotan con semanas de antelación. Se reserva en la web del centro o en la taquilla, y hay que llegar media hora antes del pase.

Y si el viaje te lleva al Mediterráneo

Las cuevas de Asturias cuentan la historia de quienes vivieron en ellas. En la costa este de Mallorca, el mismo trabajo lento del agua sobre la caliza ha dado otra cosa: un mundo subterráneo que se visita a una temperatura de 20 °C todo el año.

En las Cuevas dels Hams, en Porto Cristo, la visita recorre tres cuevas en una hora. Empieza en la Cueva Redonda, un jardín abierto al cielo, sigue por la Cueva Azul y termina en la Cueva Clásica, con el lago subterráneo Mar de Venecia y su espectáculo musical.

En la sala del Sueño de un Ángel están los «hams», los anzuelos que dan nombre a la cueva: formaciones finísimas que crecen hacia abajo, se curvan y vuelven a subir. Si te interesa ver cómo cambia el karst de una costa a otra, también tienes nuestro recorrido por las cuevas y el karst de Murcia.

Elige tu pase en tickets.cuevasdelshams.com y consulta los días de apertura en el calendario de fechas y horarios.

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